SEXTA ESTACIÓN
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS Te adoramos Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi, pecador. Amén
Está tan maltratada tu
naturaleza humana y tal la compasión que le inspiras a esa mujer, que jugándose su propio físico, porque todos estaban contra Ti, se acercó a secarte el
sudor y la sangre que manaba de Tu atormentado rostro. Nosotros, los de Tu Cofradía del Silencio, tus hijos
de Lucena, no podemos hacer de Verónica y secarte Tu sangre y Tu sudor. Pero Tu nos has dicho que cuanto hagamos con los pobres, con los moribundos, con los
desarropados, lo hacemos contigo. En esta noche, junto a tu cuerpo inanimado, desde lo más profundo de
nuestro corazón, nace un sentimiento de solidaridad con nuestros hermanos y, EN SILENCIO, como Tu nos enseñas, llevaremos nuestro aliento y nuestra ayuda a
cuantos hermanos nos encontremos en el camino de nuestro vivir. Señor
pequé. Tened piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro ...
Ave María ...
Gloria ...
|