CUARTA ESTACIÓN
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Te adoramos Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi, pecador. Amén
En la calle de la Amargura, entre el pueblo, humilde y sencillo, tal vez soportando más dolor que el tuyo propio,
allí estaba María. Fue una mirada mutua de Amor y Clemencia para con todas las Naciones y todas las
generaciones. Simplemente una mirada universal... No hacía falta más. Es la misma expresión, la misma
mirada la que aún perdura Señor, en las gentes de Lucena que, aprendiendo de TU SILENCIO, te siguen en esta largo VÍA CRUCIS, implorando el perdón
misericordioso para tantos pecados cometidos, pero confortados siempre por el Amor de la Dulce Madre de Araceli que al pie de la Cruz nos entregaste. Que
por esta corriente de Amor, aprendamos a consolar más que a ser consolados. A comprender más que a ser comprendidos t a dar más que a recibir. Señor
pequé. Tened piedad y misericordia de mí.
Padre Nuestro ...
Ave María ...
Gloria ...
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